
Yo, dulce manantial, no estoy peleado con mi vida,
estoy peleado con la gente que no escucha mi mensaje, sé que soy hiriente,
pero bajo este tono desesperado,
le pido ayuda a mis allegados, para que no sean igual a mí, igual de arrogante, igual de
débil
que no te gane la
vergüenza
es solo lo que digo, pero nadie es capaz de oírme.
Yo, bestia inaudita, que pelea por no pensar
y no mandar todo a la mierda
solo quiero que te preocupes por mí,
como yo lo hago por ti,
resiento de mi memoria y resiento de mi pasado,
para darte la mano,
dulce boca de mora, ahora
tú moras en busca de paz,
y yo de morador, acariciando la muerte de mis allegados, y la vida que invisiblemente me espera.
Oh, mi dulce amor, mis libres cantos son para tí,
pero, ¿los valoras?
es lo que a veces me pregunto,
al compás de un tango sombrío, miro al infinito,
oh, bella mía, cuánta paz me has traído y en cuántas encrucijadas me has puesto,
cuántos ataques de ira,
he reprimido con tal de seguir amándote...